
Un amplio debate ha generado entre los habitantes de la capital regional, principalmente en redes sociales, la aprobación de una pasarela que unirá los dos edificios que componen el mall Paseo Costanera.
El pasado lunes 17 de agosto el concejo municipal de Puerto Montt, presidido por el alcalde Gervoy Paredes, aprobó con ocho votos a favor y dos en contra, la edificación de una pasarela que unirá los dos edificios que componen el mall Paseo Costanera, ubicado en el borde costero de la ciudad.
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Como es sabido, dicho centro comercial pertenece al grupo Pasmar y es propiedad de la familia Mosa.
Esta viene a ser una obra más que, de una manera u otra, impactará en la ya evidentemente bloqueada vista de la bahía de la capital regional, lo que deja algunas incógnitas en el aire.
En conversación con el periodista Nicolás Binder Igor en el programa “Frecuencia Austral” de Décima Sinfonía Radio, Enzo de la Hoz abordó este tema en profundidad.
Binder envió un artículo de su autoría al periódico El Mostrador, titulado “Borde costero de Puerto Montt al mejor postor”, el que generó un inédito debate sobre este asunto durante la semana recién pasada.
En la entrevista con Décima Sinfonía Radio, Binder aseguró que “yo siento que la pasarela en sí, particularmente, es lo de menos. La pasarela es un elemento más de este centro comercial, en mi opinión sobredimensionado, obsceno, prepotente, que lamentablemente hoy día se erige como una verdadera muralla de cemento que bloquea, que niega, que rechaza y que nos tapa a todos la vista al mar”.
En la entrevista, el profesional de las comunicaciones aseguró que “hoy día, producto de las decisiones tomadas por los últimos tres alcaldes de nuestra ciudad en los últimos 24 años, tenemos un borde costero privatizado, entregado a distintas familias empresarias de la zona y, en mi opinión, dicha entrega ha llevado a que hoy día tengamos un borde costero totalmente deplorable, penoso”.
En opinión de Binder, no es solo el mall, sino que hay otros elementos que impactan en cómo es que se construye la ciudad, como es el caso de los estacionamientos subterráneos en la costanera, en manos del Grupo Holding Inmobiliario S.A. , o el terminal de buses frente a la isla Tenglo y que es operado por IPSA S.A.
“Tenemos un gran borde costero y hoy día se ha convertido en algo que yo siento que a nadie le da orgullo”, prosiguió Binder. “¿Quién decide hoy día lo que se construye (en Puerto Montt)?”, se preguntó. “Evidentemente lo que se decide hoy día lo deciden los privados o, por lo menos dada la experiencia que tenemos en la ciudad, eso parece indicar”, cerró.
El debate está sobre la mesa. ¿Qué opinas tú?
Hace un par de meses, por un error de protocolo de la policía (por favor, enfatizando esa parte), fui citado al juzgado de policía local. Y bueno, tardé mucho en llegar porque no encontraba el bendito tribunal, porque nunca pensé que era posible que un tribunal del gobierno local estuviera ubicado en el “mall”. Si no fuera suficiente, para mi sorpresa descubro que al interior del “mall” también funciona una universidad. Creo que eso representa en buena forma, cuando la realidad supera a la metáfora, en Chile los poderes públicos se encuentran contenidos dentro de intereses privados, esgrimiendo el eufemismo de la libre competencia y la creación de empleos.
Yo creo que estos últimos 25 años, se han encargado empecinadamente en “afear” hasta el punto más alto de la horrorosidad no solamente la costanera sino todo lo directamente relacionado al centro de la ciudad, convirtiéndola en un macizo de cemento, sin áreas verdes ni mayores atractivos que entregar en este punto que es el que actualmente acarrea mayor atractivo de interés por reunión y economía.
La plaza de armas perdió su encanto con el exceso de concreto, lo mismo pasó con el sector de la pileta, por un lado las construcciones en altura del borde costero y por otro la falta de áreas verdes y vegetacion del centro… Todos los años en esta fecha identifico como “lo mas lindo del centro” el arbolito que está afuera del Bancho de Chile. El contraste de la Calle Urmeneta y su copa rosada florida los recibe como señal de primavera.